Al iniciar un nuevo año, lo que quieres es que tu empresa vaya mejor que el año pasado. Para ello, se trazan nuevos planes y nuevas estrategias para poder llegar más lejos. Dentro de toda esa planeación es muy importante que consideres un sistema de apoyo para que tus empleados sean más productivos.

Y, no nos referimos a un reloj checador o a bonos de productividad y puntualidad. Estamos hablando de algo más profundo que le compete a la cultura laboral. Hablamos de un sistema de productividad.

El hustle y el burn out

Hoy en día, la tendencia del acelerado mundo contemporáneo habla mucho de productividad. En inglés lo llaman hustle, una sociedad en la que se busca no detenerse nunca y no dejar para mañana lo que puedes hacer hoy. Empero, este estilo de vida también ha fomentado el burn out, considerado ya una enfermedad por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En el afán de ser más productivos, muchos empleadores y trabajadores se sobrecargan de tareas y estrés, tratando de alcanzar más y más objetivos. Y, muchas veces, esta sobrecarga laboral lleva a todo lo contrario. En lugar de fomentar un mejor trabajo,  evita cumplir los objetivos al dejar para último momento tareas que generalmente serían sencillas.

Para combatir este mal, en realidad no se necesita un gran entrenamiento o miles de apps. La clave reside en generar un sistema de productividad sencillo de rutinas que ayuden a mejorar la labor diaria.

¿Sistema de productividad?

No estamos pensando en un sistema de productividad per se como es el Pomodoro, por ejemplo. El sistema de productividad del que hablamos se trata de una serie de pasos que se repiten día con día para ayudar al cuerpo y mente a mantenerse enfocados por más tiempo.

En lugar de ser algo riguroso, se trata de una idea más holística. Lo que se intenta es  crear rutinas que fomenten una mente más enfocada y que reduzca el sentimiento de sentirse abrumado o aburrido en el trabajo.

A continuación te nombramos algunas, que se recomiendan hacer en el mismo horario todos los días o semanas.

  • Juntas efectivas con objetivos SMART: Procura que las juntas no excedan los 50 minutos. Está comprobado que la capacidad de atención de un adulto se pierde después de ese tiempo. Así, las juntas breves con una agenda planeada aumentan la productividad al mantener el enfoque en lo importante.
  • Meditación y relajación: Facilitar a los empleados un lugar para relajarse y hasta meditar incrementará la capacidad de enfoque de todos y por ende, la productividad.
  • Ejercicio: Es muy cierto el refrán de “mente sana en cuerpo sano”. Ser sedentarios provoca problemas de salud tanto físicos como mentales. Una oficina abierta da la capacidad de que el equipo se comunique y mueva a través del espacio al visitar a un colega. Asimismo, es recomendable contar con espacios extra para trabajar de vez en cuando lejos del lugar asignado.
  • Set de actividades diarias: A la mente le gustan los hábitos y las rutinas. Si en tu oficina se requiere tener un status semanal, procura que sea siempre el mismo día a la misma hora. Si se realizan llamadas de seguimiento de ciertas tareas, que sean de más o menos la misma duración y el mismo día de la semana. El cerebro se va acostumbrando a que esas son las tareas que corresponden al día y hora y por ende, se prepara para ellas con mayor concentración.

Estas acciones generan un sistema de productividad que permea la cultura laboral de una empresa. Si tus empleados se sienten bien, se pueden concentrar más y trabajar mejor. Si decides implementar estas ideas, dales tiempo para que germinen y den fruto en tu trabajo. Recuerda que los hábitos no se hacen ni se cambian de la noche a la mañana. Los expertos hablan de un periodo entre 21 y 30 días para anclar un hábito.