A nivel mundial, la contingencia por la propagación del COVID-19 o coronavirus ha generado grandes estragos en la economía, empresarios y emprendedores. Nuestro país se encuentra en la fase 2 (transmisión comunitaria) y se ha exhortado a cerrar diversos espacios concurridos, como teatros, cines y museos. 

Debido a la necesidad de ausentarse de los centros de trabajo, algunos emprendedores han implementado estrategias para la ejecución de sus tareas diarias. Sin embargo no todas las industrias o sectores empresariales pueden realizar trabajo remoto y ya que también dependen del consumo de sus clientes. Hoy por hoy estos no acuden por quedarse en casa.

Sin embargo, vale la pena reconocer que en medio de cualquier crisis existe un panorama alentador y de oportunidades. 

Potenciando el apoyo a pequeñas empresas

Los mexicanos han comenzado a solidarizarse con los emprendedores y los pequeños negocios. A impulsar el consumo local. Visitan los mercados y los negocios de sus vecinos. Se alejan de los tumultos y fortalecen la economía para los micro y pequeños negocios.

Para la aceleradora y fondeadora WORTEV, este momento de emergencia sanitaria es un llamado para el sector empresarial. Su objetivo es que logren innovar en sus modelos de negocio. De manera que los emprendedores lleguen a sobreponerse y beneficiarse de este tipo de crisis.

Denis Yris, CEO y fundador, explica que el modelo de negocio de WORTEV ayuda a garantizar las operaciones de las empresas a través de la implementación de ingeniería de negocio. Esto les brinda estructura de operación a un costo menor, así como definir e implementar las acciones que les permitirá: atraer clientes, identificar el valor agregado de su producto o servicio.

Además, como fondeadora, WORTEV CAPITAL cuenta con un plan financiero anual que permite mantener las operaciones de las empresas en las que invierte. Lo cual disminuye el impacto negativo de los sucesos como el COVID-19 hacia los emprendedores. Esta coyuntura ha ocasionado la pérdida de miles de empleos, reducción de salarios y el cierre temporal de centenas de negocios.

En México existen alrededor de 4.2 millones de unidades económicas, de las cuales el 99.8% son consideradas como pequeñas y medianas empresas. Mismas que aportan el 52% del Producto Interno Bruto del País (PIB) y, por otra parte, son las encargadas de generar el 78% de los empleos a nivel nacional.

Esto, evidentemente incrementa el reto pero no las posibilidades de impulsar la economía nacional, dado que el COVID-19 llega como una lección para emprendedores, trabajadores y empresas. En este escenario, los planes de prevención deben formar parte necesaria de las estrategias de negocio con miras a facilitar sus operaciones bajo cualquier circunstancia adversa.