Walt Disney solía decir que “todos nuestros sueños pueden hacerse realidad, si tenemos el coraje de perseguirlos”.

Sabemos que actualmente esta firma se consolida como una industria millonaria que produce largometrajes, tiene diferentes parques temáticos y que ha adquirido marcas extraordinarias como Fox, Star Wars y Marvel. Fue así como este visionario de los negocios nos enseñó que nuestra imaginación es el límite.

Si tienes el deseo de iniciar tu propio negocio, pero aún no has concebido tu proyecto, puedes detenerte primero a conocer los tipos de emprendimiento que hoy existen y a partir de ello, desarrollar tu modelo de negocio. ¿A qué nos referimos con esto? La capacidad de innovación de los emprendedores y sus aportes a este ecosistema, han hecho que los proyectos se dividan en dos grandes categorías: 

  1. A) Los emprendimientos tradicionales 
  2. B) Los emprendimientos de alto impacto. 

¿Qué y cuáles son sus principales diferencias? En este artículo te lo explicamos.

Los emprendimientos tradicionales son considerados así porque se enfocan en el lanzamiento de un producto o servicio ya existente, aunque añadiendo nuevas características que podrían posicionarlo sobre sus competidores.

Helado Obscuro, fabricante y comercializadora de helados es ejemplo de ello. Si bien no lanzó un producto nuevo, la marca buscó reinventar el consumo de este producto al añadir un toque de bebidas alcohólicas como parte de los ingredientes. Además invitaba a la gente para que desarrollara sus propias combinaciones.

En un principio no resultó como esperaban los creadores, ya que aparentemente a sus clientes les daba “miedo” diseñar su propio helado y preferían las combinaciones ya elaboradas. A pesar de ello el negocio se fortaleció y ahora cuentan con cuatro sucursales en la Ciudad de México, una en Mérida y una más en Pachuca.

¿Entonces a qué se refieren los emprendimientos de alto impacto?

Para ser considerado emprendimiento de alto impacto, un proyecto debe crecer rápidamente, ser rentable y lograr un importante nivel de ventas. 

Este tipo de proyectos suelen estar conformados por equipos multidisciplinarios en donde cada uno de los involucrados comparte su experiencia y habilidades para enriquecer el negocio. Además, su principal objetivo es generar un impacto positivo en su entorno, por lo que la tecnología se convierte en su aliado preferido.

Un ejemplo de este tipo de proyectos se dio a conocer el año pasado cuando el exceso de sargazo alejó a los turistas de las playas del Caribe mexicano. La empresa mexicana Sargánico surgió como una alternativa y brindar una respuesta a su preocupación derivada del constante desperdicio del papel.

Fue así como este emprendimiento logró el desarrollo de libretas, agendas, cajas, tarjetas de presentación e incluso portavasos elaborados con este material. 

Otro de los ejemplos de emprendimiento de alto impacto y uno de los más conocidos, es Grupo MIA, el cual surgió como una opción ante la carencia de vivienda de la población rural y semi urbana en México. Su modelo operativo parte de la identificación de las comunidades donde se requiere la construcción de por lo menos 50 casas.

Posteriormente se enfocan en la búsqueda de subsidios, créditos con microfinancieras y la gestión de recursos del gobierno y de organismos filantrópicos, para materializar el proyecto. Además capacitan a los beneficiarios para que ellos mismos apoyen en la construcción de su casa.

En 10 años, Grupo MIA ha logrado que más de 23 mil familias de comunidades rurales y en situación de pobreza en Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Veracruz, Nuevo León, Tabasco, Baja California Sur y Puebla, tengan acceso a una vivienda.

Acelera tu proyecto de alto impacto

Como vemos, los emprendimientos de alto impacto se caracteriza por ser innovadores y presentar una apuesta social. Sus creadores suelen arriesgarse a “hacer las cosas de manera distinta”. Y tú, ¿qué tipo de emprendimiento quisieras desarrollar?

Wortev es una aceleradora y fondo de capital privado que impulsa el crecimiento de las empresas. Su modelo fortalece la estructura de pymes y startups, mientras los emprendedores se enfocan en la comercialización de su producto o servicio. Muchos de los proyectos que ha impulsado son de impacto social, tales como uso inteligente de la energía, salud, deporte y educación digital.